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Entrevista referente a su libro «Los ricos de Franco»

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Mariano Sánchez Soler: “No hubo ningún milagro español, sino trabajadores sin derechos y con sueldos bajos”

@LisGaibar 13 jun 2021 06:00

https://www.elsaltodiario.com/franquismo/mariano-sanchez-soler-no-hubo-ningun-milagro-espanol-sino-trabajadores-sin-derechos-sueldos-bajo?fbclid=IwAR209S0gv-Y45ursSZ-FzMpdUNwe79KG5ApkOuYbcXkVVvzLP9e368dxds0

Hace pocos días, las redes sociales rescataron la noticia de que el coronavirus había socavado la riqueza global a la vez que aumentado la de “hijos o nietos de emprendedores que hicieron su fortuna en la posguerra”. De ellos habla Mariano Sánchez Soler (Alicante, 1954), aunque en otros términos. El periodista alicantino lleva más de tres décadas investigando el destino de las riquezas fraguadas durante la dictadura con un objetivo claro: conocer la verdad. El resultado han sido diversas obras documentadas —entre ellas Villaverde, fortuna y caída de la casa Franco (Planeta, 1990), Los banqueros de Franco (Oberon, 2005), La familia Franco S.A. (Roca editorial, 2019) o, el más reciente, Los ricos de Franco (Roca editorial, 2020)— y alguna que otra denuncia.

En su último libro, el periodista elabora un recorrido cronológico e histórico por la riqueza de las familias que orbitaban alrededor de Franco y la del propio dictador. Atiende a El Salto un día después de la celebración de un juicio sobre este tema: la familia Franco interpuso una querella contra Sánchez Soler y otros profesionales “por injurias y calumnias”.

Es empezar por el final, pero en este caso es inevitable. Eres uno de los periodistas a los que los nietos de Franco han llevado a juicio por abordar la cuestión de su fortuna en un reportaje de Mediaset en el que participaste como experto, ¿cómo ha ido el juicio?
Yo no asistí porque no era obligatorio que lo hiciera, pero mi abogado me ha dicho que el propio fiscal planteó el derecho a la información por encima de cualquier otra cosa, además de la cuestión de la veracidad de los datos. En el juicio, el presidente de la Fundación Francisco Franco, el General Chicharro, se marcó un mitin sobre el generalísimo, y me parece una vergüenza que en una democracia se permita que se hable así de un dictador en sede judicial. Pero bueno, lo lógico es que nos absuelvan. Lo que me preocupa es que a estas alturas de democracia tengamos que estar defendiéndonos por contar la historia del dictador, sobre todo teniendo en cuenta que no calumniamos ni atacamos el honor de nadie, simplemente contamos hechos históricos.

Llevas más de 30 años investigando la riqueza de los Franco y varios libros publicados al respecto. Esta no es tu primera querella, pero alguna vez has subrayado el contexto en el que se produce.
Francis Franco se querelló en el 92 contra mí por la prepublicación, en la revista Tiempo, de la primera versión de Franco S.A., pero como se demostró que la información era veraz, estaba contrastada y no había en la publicación más interés que compartirla, fuimos absueltos. Después no se volvió a querellar por ninguno de los libros. Sin embargo, esta nueva querella surge en un momento concreto, en plena vorágine de la exhumación de Franco del Valle de los Caídos y de la cuestión del Pazo de Meirás. Al cuestionarse por primera vez ciertas cosas, como la necesidad de dar otro significado al Valle o atacar propiedades que habían obtenido de forma sospechosa, los descendientes de Franco inician una ofensiva contra la prensa. La querella tiene ese significado: quieren frenar la libertad de información y la investigación de la dictadura.

Al cuestionarse por primera vez cosas como la necesidad de dar otro significado al Valle o atacar propiedades que habían obtenido de forma sospechosa, los descendientes de Franco inician una ofensiva contra la prensa

Dices que este tipo de acciones legales son una forma de intentar disuadir a periodistas de informar sobre su patrimonio. ¿Son eficaces? 
Bueno, yo creo que no funciona. Los hechos son los hechos, nosotros no los inventamos ni hacemos ninguna elucubración. Son hechos que han estado tapados durante la dictadura. Ellos están en su derecho a querellarse, pero no tiene ningún sentido. De todas formas, intentar tapar la boca es una táctica histórica. Son gajes del oficio. Pero este caso para mí tiene una significación especial: es una dictadura, es cómo se hacían los negocios en El Pardo. Hay más de 120.000 muertos en cunetas que no se han resuelto 40 años después de la muerte de Franco, y una Ley de secretos oficiales tan restrictiva que obliga a esperar 25 o 30 años en muchos casos para poder tener acceso a archivos. La Transición puso en orden todo para que la dictadura y los franquistas salieran indemnes de este tema y se incorporaran al sistema democrático sin ningún tipo de justicia. Y estamos pagando todo esto.

Sin embargo, ahora interesa a la gente porque son los nietos. Nuestros padres vivieron con el miedo a hablar, a la represión; nacieron en la dictadura y asumieron ese silencio, pero los nietos se preguntan qué pasa aquí. Esa nueva generación es la que empuja del carro y la que exige saber. Además, han pasado 40 años, no se puede guardar silencio permanentemente. La única manera de resolverlo es sacarlo a la luz. Es justicia y reparación lo que se pide, no hay más.

La Transición puso en orden todo para que la dictadura y los franquistas salieran indemnes y se incorporaran al sistema democrático sin ningún tipo de justicia

En tu último libro, Los ricos de Franco, haces un repaso histórico desde la ayuda de March para financiar el golpe de Estado hasta la última década de la dictadura, donde “cuatro de cada diez ministros franquistas tenían puestos relevantes en los consejos de administración de entidades bancarias”. Has definido alguna vez el franquismo como el inicio del capitalismo español, ¿por qué?
Hay que pensar que se viven dos periodos; el periodo de la posguerra, que son 20 años aproximadamente, y otro periodo a partir del acuerdo con los americanos, en el 59, con el plan de estabilización económica. A partir de ahí, España se convierte en un lugar estratégico para el desarrollo capitalista. En ese proceso corto se da la industrialización que hacen los banqueros adeptos al régimen, que eran los que tenían capacidad para participar en empresas; entran las multinacionales; el Consejo Nacional Bancario controla el desarrollo bancario; hay una gran migración al extranjero, lo cual implica recepción de divisas; el turismo se plantea como una industria para explotarla, lo cual supone que mucha gente llegue del campo a trabajar…

Se da ese momento de explosión del capitalismo salvaje en un país devastado por la guerra con la llegada del apoyo económico de los americanos. Todo es una cadena. Hay muchas cuestiones de lo que ellos llamaron el milagro español, pero no hay ningún milagro: son trabajadores sin derechos, sin sindicatos libres, sin libertad de expresión para defenderse y con sueldos mucho más bajos que en el resto de Europa.

Un poco por esta línea, en el libro profundizas en el concepto ‘corrupción blanda’, ¿puedes explicar de qué se trata?
En la posguerra, una élite tenía acceso a los medios de producción, al poder, a hacer negocios; pero luego la población sobrevivía como podía. Y para sobrevivir esos 20 años, se generó esa corrupción blanda: se recurre al mercado negro, se compran cosas ilegalmente, no se cumple la ley, no se declara a Hacienda… Eso creó una cultura porque el franquismo lo permitía.

La gente se acostumbró al trapicheo, al pequeño estraperlo, mientras arriba hacían los grandes negocios o manejaban información confidencial de forma privilegiada y sabían por dónde iba a ir una carretera, o la diseñaban para que pasara por unos terrenos que compraban por poco dinero. Y se veía bien esa corrupción: de hecho el tráfico de influencia no existe como delito, la prevaricación estaba pero no se aplicaba para esto… Los ganadores de la guerra y la gente que estaba bien posicionada en el régimen tenían derecho a hacerse ricos mientras el resto de la gente hacía trampas. Eso ha generado una cultura que se transmite de padres a hijos y que han estudiado los expertos: si todo un país es corrupto no es corrupción, es cultura. Y no se ve como delito.

En la posguerra, los ganadores y la gente que estaba bien posicionada en el régimen tenían derecho a hacerse ricos mientras el resto de la gente hacía trampas, y eso ha generado una cultura

¿Qué implicaciones tiene esa corrupción blanda en la actualidad?
Creo que explica que ahora haya argumentos como “sí, se lo está llevando el señor alcalde, pero mientras nos deje algo, nos haga unas calles estupendas y nos ponga farolas…”. El resultado es ese conformismo de ver bien que se use el dinero público para intereses privados, y es increíble que esto sea así, pero está metido en toda una generación que, además, piensa que en España con Franco no había corrupción. Lo que no había era libertad de expresión para poder contarlo, pero durante el franquismo hubo enormes estafas inmobiliarias, envenenamientos masivos con metílico, escándalos de grandes empresas como Manufacturas Mecánicas Madrileñas, donde estaba el hermano de Franco en el Consejo de Administración…

Es algo que choca con lo que denominas “mito de la austeridad” del dictador.
Es que, ¿qué es ser austero? La austeridad no es un concepto de un abstemio o un señor muy aburrido. Franco vivía en un palacio, con una corte y con todo el mundo a sus órdenes, iba a unas cacerías inmensas, cada vez que salía a la iglesia era bajo palio, las bodas de su hija o nietas fueron bodas principescas hechas en palacio pagadas por todos los españoles… No había ninguna austeridad. De todas formas, si él hubiera sido un hombre al que le gustara beber, no lo hubiéramos sabido: el franquismo creó una de las máquinas de propaganda mejor engrasadas de Europa. Mejor que Goebbels y que todos estos que tienen tanta fama. El Ministerio de Información controlaba absolutamente todo y, como en cualquier dictadura, daba un mensaje de padre de la patria, de abuelo maravilloso, de hombre pacífico… Pero cuidado, que había una maquinaria de propaganda inmensa, porque al franquismo le daba igual lo que tú pensaras en tu casa, lo que no podía consentir es que lo manifestaras en la calle. 

También está la cuestión de los regalos. En el documental por el que te mandaron a juicio, calculaste que podría haber un valor de 2.000 millones de euros en concepto de obsequios, ¿qué ha sido de ellos?
Es una estimación: si en 40 años en una sola de las dos sesiones a la semana en las que Franco recibía a prohombres, uno solo de los visitantes le regalaba, por ejemplo, una bandeja de plata, sale un valor en obsequios de 2.000 o 3.000 millones de pesetas al año, pero es una estimación imposible de concretar. Lo normal es que esos regalos estén baremados de alguna manera; debe de haber un listado de regalos en el patrimonio nacional, pero nadie ha accedido a él. Y, ¿dónde están? No se sabe. Algunos de los objetos que se han visto en entrevistas a los familiares luego han aparecido en anticuarios de París.

Para mí, el salto cualitativo sobre esta cuestión está en el Pazo de Meirás: se ha demostrado judicialmente que ellos hicieron trampas, que fue un contrato fraudulento. Se le regaló a Franco en el 38 como jefe de Estado, y la ley del patrimonio dice que todos los regalos que reciben los jefes de Estado, cuando mueren, se devuelven al Estado. No se le da a los hijos o a los nietos. 

El Pazo no es lo único que ha costado conseguir. En varias ocasiones has denunciado que hay informaciones sobre el franquismo de las que el Estado dispone pero se niega a dar. ¿Crees que llegaremos a disponer de ellas?
Si hay historiadores a los que, dentro de 30 años, les interese este asunto, sí. Tendremos acceso a todo y las generaciones futuras tendrán una visión más global. Pero ya será un tema histórico sin carga política, cuando es un tema histórico y político al mismo tiempo, porque es una cuestión que toca de frente al estado de derecho, al estado democrático. Ahora tiene esa lectura.

Se erigió un Estado empresarial en torno al franquismo: el año que muere Franco, en cada una de las 25 empresas que más facturaban había un ex-alto cargo de la dictadura

Yo lo que hago en el último libro es un recorrido cronológico e histórico por todas las familias relevantes de la dictadura, los 100 prohombres que han sido cargos políticos y luego grandes financieros o presidentes de empresas, y saco un dato tan esclarecedor como que el año que muere Franco, en cada una de las 25 empresas que más facturaban (una especie de IBEX35) había un ex alto cargo del franquismo. La penetración corporativa del dinero y la política era total el año que murió Franco; era un estado corporativo, empresarial, que se erigió en torno al franquismo. El tema energético estaba copado por empresarios vinculados directamente a Franco que tuvieron una posibilidad de desarrollo porque eran los únicos que controlaban eso. El monopolio se gestó durante el desarrollismo, no es una casualidad que las cosas sean como son.

¿Crees que hay alguna relación entre estas puertas giratorias y las puertas giratorias posteriores a la muerte de Franco, como las de Felipe González en Gas Natural o Aznar en Endesa?
Sí, pero es que la dictadura era una gran puerta giratoria donde tú eras ministro porque eras un gran experto; los propios empresarios o banqueros eran llamados a ser ministros, y cuando dejaban de ser ministros, volvían a ese sitio. Era una puerta giratoria de verdad: esa es la historia del capitalismo de este país. En otros países se dan cosas parecidas, pero hay un lapsus de tiempo o unas normas básicas para que no sea tan exagerado. Aquí no. Las puertas giratorias posteriores son resultado de la tradición de la dictadura y la tradición de la Transición y la democracia. En las primeras cortes democráticas, el 35% de los diputados estaban vinculados a la banca y a la gran empresa, y en la derecha la proporción subía más; lo que ocurre ahora forma parte de esa historia. Y es lógico que sea así, porque no se ha cambiado nada; las incompatibilidades no están desarrolladas porque no interesa que se desarrollen. El actual capitalismo español nace prácticamente con la dictadura, porque además la guerra civil lo destruyó todo.

En las primeras cortes democráticas, el 35% de los diputados estaban vinculados a la banca y a la gran empresa, y en la derecha la proporción subía más; lo que ocurre ahora forma parte de esa historia

Quizás sea una percepción personal, pero creo que últimamente se habla bastante del franquismo en lo referente al pasado (como puede ser la represión) pero no tanto de las implicaciones del franquismo en el presente, como esta cultura de la que hablas.
Sí, y hay que comprenderlo. Es que lo que hay que explicar que ha pasado es mucho. Pero es como la Transición: cada cual tendrá su opinión; ¿podría haber sido de otra manera? Nunca lo sabremos, porque nadie intentó que fuera de otra manera. Hubo 592 muertos desde la muerte de Franco hasta la aparición de los GAL, a los que puedes sumar los 75 desde el atentado de Carrero Blanco hasta la muerte de Franco. 600 muertos en siete años de historia por motivos políticos, ¿es mucho o es poco? Que la gente lo decida, es terreno de las opiniones, yo me muevo en el terreno de los hechos. La pregunta es: ¿por qué estos hechos se silencian? Porque quienes deberían airearlos están de alguna manera, por omisión o acción. Es así de sencillo. Vendieron la Transición modélica, se vendió el pacto del despacho tapando o desactivando los muertos en las calles.

Ahora que hablas de la Transición. Alguna vez has dicho que en ese momento todo el mundo se tenía que definir como demócrata y que ahora eso ya no hace tanta falta. Esto se puede vincular con el auge de Vox, ¿no?
Se ha dado una situación muy interesante: España es el único país de Europa donde en los últimos 30 o 40 años no había partido de extrema derecha con presencia en las Cortes. No había porque la dictadura estaba muy cerca, con lo cual la gente no quería “lo de antes”, y luego porque hubo un posicionamiento de la gente que había sido franquista o le había ido bien con el franquismo pero pasaron a definirse demócratas. Pero años después, hay una escisión por la derecha y se monta Vox, que durante un tiempo no consigue sus objetivos porque durante la etapa de Aznar no había esa crisis del PP, que aglutinaba a toda la derecha. ¿Los votantes de Vox son franquistas? En mi opinión no. ¿Vox aprovecha el franquismo para ganar votos? Sí. Pero franquistas como tal no son, lo cual no quiere decir que no tapen lo que fue el franquismo y no quita que existan vinculaciones.

Una cosa que me llamó la atención del reportaje por la que has ido recientemente a juicio es que se preguntó a pie de parkings propiedad de la familia Franco si sabían que era de la familia Franco. Algunos dijeron que no, y que si lo supieran, se pensarían aparcar ahí. ¿Si la gente tuviera esta información la familia Franco tendría menos poder?
Creo que aquí hay una responsabilidad mediática. El apoyo de los medios a la familia de Franco y a Vox en prime time y programas de masas ha sido muy grande. Cuando yo empecé de periodista, si había un caso malo que implicaba a un Ministro se trataba bien, no se hacía sangre con eso porque en el fondo había un compromiso no escrito para traer la democracia, porque estaban poniendo bombas en los medios de comunicación y matando a gente en las calles. Había una especie de pacto democrático para que la ley fuera funcionando. Ahora no. La gente de extrema derecha ha perdido la vergüenza de presentarse como tal. Vox ha venido para quedarse y ya han conectado con su base electoral. Habrá que vivir con eso. De todas formas, ha habido una magnificación de esa formación, y hay que analizar las cosas con templanza, porque si sigues la política no hay mucho en lo que sorprenderse. Muchas cosas ya las hemos vivido.

No sé si es una reflexión un poco pesimista para concluir la entrevista.
Es que, si lo piensas, ya se habían aplicado políticas de extrema derecha en cuestiones como la Iglesia o la economía. Privatizaron todo. ¿Que si es una visión pesimista? Bueno, ya sabes lo que dice el refrán: un pesimista es un optimista con información. Pero confío mucho en las nuevas generaciones, los que ya hemos cumplido una edad no tenemos ni idea de cómo piensan.A lo mejor las cosas se polarizan más, a lo mejor no. No lo podemos saber.

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Taller de narrativa

Primera sesión del Taller de Narrativa impartido por Mariano Sánchez Soler en la Feria del Libro de Alicante, desde 2005 hasta 2020, y realizado ininterrumpidamente en la Sede de la Universidad de Alicante.

Segunda sesión del Taller de Narrativa impartido por Mariano Sánchez Soler en la Feria del Libro de Alicante, desde 2005 hasta 2020, y realizado ininterrumpidamente en la Sede de la Universidad de Alicante.

Tercera sesión del Taller de Narrativa impartido por Mariano Sánchez Soler en la Feria del Libro de Alicante, desde 2005 hasta 2020, y realizado ininterrumpidamente en la Sede de la Universidad de Alicante.

Materiales del Taller de Narrativa impartido por Mariano Sánchez Soler en la Feria del Libro de Alicante desde 2005 hasta 2020. ¿Qué queremos contar? ¿Sobre qué escribir? La búsqueda de la sencillez… Algunos consejos para escribir ficciones (cinematográficas o puramente literarias) proceden algunas veces de las propias películas que, a demás de contar sus historias, nos explican lo debemos hacer para escribirlas. Cine dentro del cine.

Película

Cazador Blanco, Corazón Negro

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Los ricos de Franco

MARIANO SÁNCHEZ SOLER

Resumen

«Nuestra Cruzada es la única lucha en la que los ricos que fueron a la guerra salieron más ricos»
Francisco Franco, 21 de agosto de 1942

“No molestar a los Franco fue otro de los precios de la transición política española.”

Conocer los hechos para que no se repitan. Cuarenta y cinco años después de la muerte del dictador siguen faltando muchos datos.

“Prácticamente ningún banco se ha eximido de sentar en su Consejo de Administración a un ex ministro de Franco. Todos ellos pertenecientes a familias instaladas en la elite del franquismo. “

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Las grandes fortunas amasadas durante el franquismo, en los círculos próximos a la familia directa del general, han mantenido su impronta durante la democracia. Hoy los March, los Fierro, Koplowitz, Coca, Banús, Aguirre, Carceller, etc., continúan entre las familias más ricas de España.

En cuanto soplaron los vientos de la democracia, la mayoría no dudó en desmarcarse de la dictadura, para proseguir sus negocios.

Este libro habla de su auténtica historia, del modo en que amasaron sus fortunas, de la verdad que ocultan en sus biografías oficiales. Hoy, muchos de los descendientes de aquellos gerifaltes tienen un papel dirigente en nuestra sociedad. Desde banqueros y empresarios: Alberto Cortina, Juan Abelló, José Meliá…hasta llegar a políticos de la derecha española: Rodrigo Rato, José María Aznar, Martín Villa y muchos más.

Prácticamente ningún banco se ha eximido de sentar en su Consejo de Administración a un ex ministro de Franco. Todos ellos pertenecientes a familias instaladas en la elite del franquismo.

Sobre la figura de Franco y el franquismo quedan muchas preguntas todavía sin respuesta y numerosas cuestiones pendientes desde el punto de vista democrático. Después de la muerte del dictador, la Transición supuso en la práctica una “ley del silencio”, una simulación, un “punto y final” aceptado por las izquierdas mayoritarias del momento con respecto a las complicidades con el régimen. Borraron el pasado de sus compañeros de viaje.

Se pagaron muchos precios para alcanzar una democracia equiparable a nuestros vecinos europeos, hubo concesiones, leyes de amnistía que borraron el pasado casi a la carta, autonomías de dos velocidades, “café para todos”, una Constitución elaborada en condiciones excepcionales… No molestar a los Franco fue otro de los precios de la transición política española. También lo fue no cuestionar el poder político-económico de las llamadas “doscientas familias”, la oligarquía desarrollada bajo el régimen de Franco. 

En mi nuevo libro, Los ricos de Franco (subtitulado: Grandes magnates de la dictadura, altos financieros de la democracia), amplío el foco y relato la historia y el enriquecimiento de empresarios, banqueros y buscavidas que se aprovecharon del manto protector de Franco y que utilizaron a la familia del dictador para enriquecerse. Cuento cómo se fraguaron las grandes fortunas desde la guerra civil, los negocios oscuros, el gran estraperlo, el poder de los banqueros en el tejido empresarial emergente; cómo se gestó un capitalismo franquista que siguió marcando nuestro ritmo durante la democracia, perpetuando los apellidos de las grandes familias del momento. March, Aguirre, Oriol, Carceller, Fenosa, Villar Mir, Cortina, Banús…

Cuarenta y cinco años después de la muerte del dictador siguen faltando muchos datos. Es preciso contextualizar los hechos de lo ocurrido en el siglo XX en una sociedad como la nuestra para que no parezcan incomprensibles. Es necesario tener acceso a archivos (imposibles de consultar todavía por las restricciones de la ley de secretos oficiales) que podrían permitir el conocimiento, entre otras cuestiones, de la figura real del longevo dictador, que sigue siendo un personaje lleno de incógnitas.

No molestar a los Franco fue otro de los precios de la transición política española

La historia de Franco y de su régimen fue falsificada durante sus cuatro décadas de poder absoluto, en el que se impuso un relato propagandista lleno de mentiras y medias verdades, con datos sesgados e interpretaciones rimbombantes que fueron repetidas por catedráticos afines, hagiógrafos descarados y políticos franquistas patrocinados desde el ministerio de Información que dirigía Manuel Fraga (uno de los “padres” de la Constitución). Es el mismo relato que siguen manteniendo hoy los nostálgicos del Régimen y sus nuevos voceros políticos.

El esfuerzo de investigar los negocios y los privilegios de Franco y sus “socios” ha valido la pena, porque, como escribió Cervantes, la verdad debe saltar sobre la mentira como el aceite sobre el agua.

Soy periodista e historiador. El asunto es apasionante. Yo empecé a escribir sobre los Franco cuando murió Carmen Polo en febrero de 1988. Entonces era reportero en la revista Tiempo y mi director, Pepe Oneto, me encargó un reportaje sobre la familia del dictador.

Para mi sorpresa, apenas había documentación; nadie había investigado después de 1975, ni periodistas ni historiadores.

Tuve que empezar casi desde el principio: guía telefónica (como Woodward y Bernstein), registros mercantiles y de la propiedad inmobiliaria, directorios de consejeros y empresas, anuarios bancarios como los del banco de Bilbao y el Central…

Para contextualizar los datos nuevos busqué en libros de memorias del entorno de Franco, en algunas publicaciones de la segunda mitad de los años 70 (semanarios como Doblón, Triunfo, Posible…), incluso en las revistas del corazón. Mi investigación me condujo a publicar en Tiempo cinco reportajes al cabo de unos meses y a conseguir documentación y datos suficientes para escribir un libro.

Así nació en 1990 Villaverde, fortuna y caída de la casa Franco, preludio de La familia Franco, S.A. subtitulado: Negocios y privilegios de la saga del último dictador de occidente, que Roca me publicó el año pasado.

Hasta la actualidad, el tema interesaba a un sector muy concreto de la sociedad española. En los dos últimos años, sí que existe una voluntad más amplia para querer conocer la verdad, una indignación conforme se va revelando los datos y los hechos reales de nuestra historia reciente, investigados y documentados.

Ha cambiado la sensibilidad, quizás porque una nueva generación nacida en la democracia quiere saber todo aquello que les han ocultado. Contar la verdad, de una vez por todas, es el único reclamo de un buen libro.

INTRODUCCIÓN – La forja de una oligarquía

La historia de España durante el siglo XX es también la historia de un enriquecimiento perpetrado en condiciones excepcionales. Los grandes nombres, los poderosos personajes que unieron su fortuna y su destino a la suerte del franquismo, desde el entorno familiar del general Franco y en la cima política de su régimen, supieron adaptarse al sistema democrático, mientras una nueva generación se preparaba para el relevo. El tránsito de la dictadura a la democracia consistió para ellos en que se cumpliera, con el menor desgaste posible, el axioma lampedusiano: «Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie».

Desde la Guerra Civil, acabaron conformando entre toda una clase social «franquista» que ha perdurado en el tiempo. Son las «familias» (conjunto de individuos que tiene una condición común) de un régimen político poblado por empresarios de fortuna, falangistas de clase media, funcionarios oportunistas, latifundistas de gatillo fácil, nobles industriosos, altos cargos a la búsqueda de multinacionales, ministros cinegéticos, procuradores en el sentido más literal de la palabra… Familias unidas a la llamada del «dinero», para enriquecerse a partir de 1959 con la llegada del Desarrollo. Capitalismo salvaje, bancos, altas finanzas…

El régimen del general Franco estuvo al servicio de esta clase social; protegió la iniciativa privada en un momento de extraordinario crecimiento económico, mientras se desencadenaba el éxodo rural y, tras una larga posguerra autárquica, entraban en España las primeras divisas generadas por el turismo, por las remesas de los emigrantes y por el capital extranjero.

El franquismo mantuvo un privilegiado sistema fiscal que cargaba todo el peso sobre los consumidores, aprovechó la docilidad obrera provocada por la despolitización y la carencia de sindicatos independientes con capacidad para la negociación colectiva (que no aparecieron hasta finales de los años sesenta), e impidió cualquier crítica pública de la corrupción.

En tales condiciones, corrupción y desarrollo son, sin duda, rasgos de un mismo proceso en el que se forjaron las grandes fortunas y se consolidó el capitalismo español.

Con su peculiar manera de entender la política, Franco siempre tuvo claro que el bolsillo y la patria iban indefectiblemente unidos; que mientras los asuntos de cartera marcharan bien, sus seguidores no conspirarían contra su poder personal, cuyo ejercicio vitalicio era, a fin de cuentas, su único objetivo.

Como escribió Salvador de Madariaga: «La estrategia política de Franco es tan sencilla como una lanza. No hay acto suyo que se proponga otra cosa que durar. En lo único que piensa el general Franco es en el general Franco».

Paul Preston, en su biografía sobre el personaje, concluye: «Los logros de Franco no eran los de un gran benefactor nacional, sino los de un hábil manipulador del poder que siempre atendió a sus propios intereses».

También Miguel Cabanellas Ferrer, el único general golpista que ponía reparos al caudillaje de Franco, advirtió en 1936 a los otros generales del Alzamiento: «Ustedes no saben lo que han hecho [al elegirlo jefe supremo], porque no lo conocen como yo, que lo tuve a mis órdenes en el ejército de África como jefe de una de las unidades de la columna a mi mando; y si, como quieren, va a dársele en estos momentos España, va a creerse que es suya y no dejará que nadie le sustituya en la guerra ni después de ella, hasta su muerte».

Durar en el mando y no soltarlo en vida. Historiadores, testigos y colaboradores íntimos han constatado este apego personal al poder.

«El Caudillo juega con unos y con otros —escribe su primo Francisco Franco Salgado-Araujo, en 1955—, nada promete, y con su habilidad desconcierta a todos. Él no es más que franquista y será jefe de Estado hasta que muera.»

También el general Kindelán lo dejó escrito en sus memorias: «Es un enfermo de poder, decidido a conservar este mientras pueda, sacrificando cuanto sea posible, ciñéndolo con garras y con pico».

Franco solo era «franquista», incluso antes de que esa palabra fuera acuñada como término político. Admiraba tanto a la aristocracia, era tan dócil y monárquico, que las clases dirigentes españolas le eligieron creyendo que, en cuanto aplastara a las clases trabajadoras, devolvería el poder a la monarquía.

 No fue así. Durante casi cuarenta años se mantuvo en la jefatura del Estado, demostración incontestable de su más que notable habilidad política.

Junto a la represión sistemática de la posguerra, dos factores internacionales perpetuaron el régimen de Franco.

En primer lugar, la guerra fría desatada en Europa tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo se dividió en dos bloques enfrentados y el anticomunismo del régimen franquista prevaleció sobre su carácter totalitario y generó los acuerdos bilaterales firmados con los Estados Unidos en 1953.

 A continuación, el auge y desarrollo de las economías occidentales posibilitó el despegue de la economía española a partir del Plan de Estabilización de 1959, puesto en manos de tecnócratas del Opus Dei que lanzaron los polos de desarrollo siguiendo el modelo francés y las recomendaciones de organismos internacionales como el Banco Mundial.

https://www.casadellibro.com/libro-los-ricos-de-franco/9788418249112/11723178

https://www.cope.es/actualidad/economia/noticias/los-ricos-franco-libro-sobre-grandes-fortunas-creadas-dictadura-20201120_1007663

https://www.huffingtonpost.es/entry/los-ricos-de-franco-conocer-los-hechos-para-que-no-se-repitan_es_5fb5a478c5b6f00bd84d3185

https://www.eldiario.es/politica/ricos-franco-adelanto-nuevo-libro-mariano-sanchez-soler_1_6411466.html

https://www.nodo50.org/latidodelibertad/art_francoricos.htm

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Poema Patio de Butacas de Mariano Sànchez Soler

Mi nuevo poema cinematográfico, incluido en «Desprendimiento». Mi vida.

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Poema «El cine monumental ya no existe»

Poema perteneciente al libro «Para los que brillan con el beso eléctrico», de Mariano Sánchez Soler. leído por Esther Abellán.

http://anticalicante.blogspot.com/2016/12/antiguo-cine-monumental-alicante.html

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Poema Porque te rompes

Xus Amat ha puesto música a uno de los poemas de mi último libro «Para los que brillan con el beso eléctrico», mi poemario más musical. Espero que os guste tanto como a mi. Agradecido, Txus.

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Adiós irrenunciable del cine maracaibo

Esther Abellán recita y recrea las imágenes del cine Maracaibo, en la colonia Virgen del Remedio, de Alicante. Con fotografías del cine, regentado por los hermanos García, facilitadas por los amigos de la foguera Explanada. Años sesenta y setenta del siglo pasado.

Poema de Mariano Sánchez Soler

Cine Maracaibo
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Para los que brillan con el beso eléctrico

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LA FAMILIA FRANCO SA

https://loblanc.info/ciclo-negroni-y-criminal-mariano-sanchez-soler/?fbclid=IwAR3NmA-V-rNroWSNiPIzCDZ6dJmAuJn384Q3cPvJ73W-JD5OuIKm5jZutlU

Mi último libro, LA FAMILIA FRANCO S.A., ha sido nominado al Premio de la Crítica Literaria Valenciana 2020, en su modalidad de ensayo. Una alegría.

Una explicación necesaria

El Rincón Literario de Paco Marín: «La familia Franco S. A» http://www.cartagenaactualidad.com/el-rincon-literario-de-paco-marin-la-familia-franco-s-a/?fbclid=IwAR3K75b9Q9M4CCthMuHKCOdA1TLm1FKuegHg6TMiDIz9j4PTV4OUp0lrnhM

https://www.elnacional.cat/es/cultura/familia-franco-expolio-dictadura-mariano-sanchez-soler_470106_102.html?fbclid=IwAR0sAqHLFCEEmaJPlCU4pw4lgNDIRBO6AF7iJExWypxChBxJwZUkMIG06GA

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El extraño incendio en el Pazo de Meirás que se llevó papeles secretos sobre el franquismo y la Monarquía

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A PORTADA DEL DÍA. 38/ Mi cuarto poemario: «Fuera de Lugar (1971-2000)». Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. Colección Poesía. Alicante, 2001. Fotografía de portada: Antonio Tiedra.

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15 marzo, 2020 · 19:41