Los ricos de Franco

MARIANO SÁNCHEZ SOLER

Resumen

«Nuestra Cruzada es la única lucha en la que los ricos que fueron a la guerra salieron más ricos»
Francisco Franco, 21 de agosto de 1942

“No molestar a los Franco fue otro de los precios de la transición política española.”

Conocer los hechos para que no se repitan. Cuarenta y cinco años después de la muerte del dictador siguen faltando muchos datos.

“Prácticamente ningún banco se ha eximido de sentar en su Consejo de Administración a un ex ministro de Franco. Todos ellos pertenecientes a familias instaladas en la elite del franquismo. “

https://play.cadenaser.com/widget/audio/1606244138_140501/270/

Las grandes fortunas amasadas durante el franquismo, en los círculos próximos a la familia directa del general, han mantenido su impronta durante la democracia. Hoy los March, los Fierro, Koplowitz, Coca, Banús, Aguirre, Carceller, etc., continúan entre las familias más ricas de España.

En cuanto soplaron los vientos de la democracia, la mayoría no dudó en desmarcarse de la dictadura, para proseguir sus negocios.

Este libro habla de su auténtica historia, del modo en que amasaron sus fortunas, de la verdad que ocultan en sus biografías oficiales. Hoy, muchos de los descendientes de aquellos gerifaltes tienen un papel dirigente en nuestra sociedad. Desde banqueros y empresarios: Alberto Cortina, Juan Abelló, José Meliá…hasta llegar a políticos de la derecha española: Rodrigo Rato, José María Aznar, Martín Villa y muchos más.

Prácticamente ningún banco se ha eximido de sentar en su Consejo de Administración a un ex ministro de Franco. Todos ellos pertenecientes a familias instaladas en la elite del franquismo.

Sobre la figura de Franco y el franquismo quedan muchas preguntas todavía sin respuesta y numerosas cuestiones pendientes desde el punto de vista democrático. Después de la muerte del dictador, la Transición supuso en la práctica una “ley del silencio”, una simulación, un “punto y final” aceptado por las izquierdas mayoritarias del momento con respecto a las complicidades con el régimen. Borraron el pasado de sus compañeros de viaje.

Se pagaron muchos precios para alcanzar una democracia equiparable a nuestros vecinos europeos, hubo concesiones, leyes de amnistía que borraron el pasado casi a la carta, autonomías de dos velocidades, “café para todos”, una Constitución elaborada en condiciones excepcionales… No molestar a los Franco fue otro de los precios de la transición política española. También lo fue no cuestionar el poder político-económico de las llamadas “doscientas familias”, la oligarquía desarrollada bajo el régimen de Franco. 

En mi nuevo libro, Los ricos de Franco (subtitulado: Grandes magnates de la dictadura, altos financieros de la democracia), amplío el foco y relato la historia y el enriquecimiento de empresarios, banqueros y buscavidas que se aprovecharon del manto protector de Franco y que utilizaron a la familia del dictador para enriquecerse. Cuento cómo se fraguaron las grandes fortunas desde la guerra civil, los negocios oscuros, el gran estraperlo, el poder de los banqueros en el tejido empresarial emergente; cómo se gestó un capitalismo franquista que siguió marcando nuestro ritmo durante la democracia, perpetuando los apellidos de las grandes familias del momento. March, Aguirre, Oriol, Carceller, Fenosa, Villar Mir, Cortina, Banús…

Cuarenta y cinco años después de la muerte del dictador siguen faltando muchos datos. Es preciso contextualizar los hechos de lo ocurrido en el siglo XX en una sociedad como la nuestra para que no parezcan incomprensibles. Es necesario tener acceso a archivos (imposibles de consultar todavía por las restricciones de la ley de secretos oficiales) que podrían permitir el conocimiento, entre otras cuestiones, de la figura real del longevo dictador, que sigue siendo un personaje lleno de incógnitas.

No molestar a los Franco fue otro de los precios de la transición política española

La historia de Franco y de su régimen fue falsificada durante sus cuatro décadas de poder absoluto, en el que se impuso un relato propagandista lleno de mentiras y medias verdades, con datos sesgados e interpretaciones rimbombantes que fueron repetidas por catedráticos afines, hagiógrafos descarados y políticos franquistas patrocinados desde el ministerio de Información que dirigía Manuel Fraga (uno de los “padres” de la Constitución). Es el mismo relato que siguen manteniendo hoy los nostálgicos del Régimen y sus nuevos voceros políticos.

El esfuerzo de investigar los negocios y los privilegios de Franco y sus “socios” ha valido la pena, porque, como escribió Cervantes, la verdad debe saltar sobre la mentira como el aceite sobre el agua.

Soy periodista e historiador. El asunto es apasionante. Yo empecé a escribir sobre los Franco cuando murió Carmen Polo en febrero de 1988. Entonces era reportero en la revista Tiempo y mi director, Pepe Oneto, me encargó un reportaje sobre la familia del dictador.

Para mi sorpresa, apenas había documentación; nadie había investigado después de 1975, ni periodistas ni historiadores.

Tuve que empezar casi desde el principio: guía telefónica (como Woodward y Bernstein), registros mercantiles y de la propiedad inmobiliaria, directorios de consejeros y empresas, anuarios bancarios como los del banco de Bilbao y el Central…

Para contextualizar los datos nuevos busqué en libros de memorias del entorno de Franco, en algunas publicaciones de la segunda mitad de los años 70 (semanarios como Doblón, Triunfo, Posible…), incluso en las revistas del corazón. Mi investigación me condujo a publicar en Tiempo cinco reportajes al cabo de unos meses y a conseguir documentación y datos suficientes para escribir un libro.

Así nació en 1990 Villaverde, fortuna y caída de la casa Franco, preludio de La familia Franco, S.A. subtitulado: Negocios y privilegios de la saga del último dictador de occidente, que Roca me publicó el año pasado.

Hasta la actualidad, el tema interesaba a un sector muy concreto de la sociedad española. En los dos últimos años, sí que existe una voluntad más amplia para querer conocer la verdad, una indignación conforme se va revelando los datos y los hechos reales de nuestra historia reciente, investigados y documentados.

Ha cambiado la sensibilidad, quizás porque una nueva generación nacida en la democracia quiere saber todo aquello que les han ocultado. Contar la verdad, de una vez por todas, es el único reclamo de un buen libro.

INTRODUCCIÓN – La forja de una oligarquía

La historia de España durante el siglo XX es también la historia de un enriquecimiento perpetrado en condiciones excepcionales. Los grandes nombres, los poderosos personajes que unieron su fortuna y su destino a la suerte del franquismo, desde el entorno familiar del general Franco y en la cima política de su régimen, supieron adaptarse al sistema democrático, mientras una nueva generación se preparaba para el relevo. El tránsito de la dictadura a la democracia consistió para ellos en que se cumpliera, con el menor desgaste posible, el axioma lampedusiano: «Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie».

Desde la Guerra Civil, acabaron conformando entre toda una clase social «franquista» que ha perdurado en el tiempo. Son las «familias» (conjunto de individuos que tiene una condición común) de un régimen político poblado por empresarios de fortuna, falangistas de clase media, funcionarios oportunistas, latifundistas de gatillo fácil, nobles industriosos, altos cargos a la búsqueda de multinacionales, ministros cinegéticos, procuradores en el sentido más literal de la palabra… Familias unidas a la llamada del «dinero», para enriquecerse a partir de 1959 con la llegada del Desarrollo. Capitalismo salvaje, bancos, altas finanzas…

El régimen del general Franco estuvo al servicio de esta clase social; protegió la iniciativa privada en un momento de extraordinario crecimiento económico, mientras se desencadenaba el éxodo rural y, tras una larga posguerra autárquica, entraban en España las primeras divisas generadas por el turismo, por las remesas de los emigrantes y por el capital extranjero.

El franquismo mantuvo un privilegiado sistema fiscal que cargaba todo el peso sobre los consumidores, aprovechó la docilidad obrera provocada por la despolitización y la carencia de sindicatos independientes con capacidad para la negociación colectiva (que no aparecieron hasta finales de los años sesenta), e impidió cualquier crítica pública de la corrupción.

En tales condiciones, corrupción y desarrollo son, sin duda, rasgos de un mismo proceso en el que se forjaron las grandes fortunas y se consolidó el capitalismo español.

Con su peculiar manera de entender la política, Franco siempre tuvo claro que el bolsillo y la patria iban indefectiblemente unidos; que mientras los asuntos de cartera marcharan bien, sus seguidores no conspirarían contra su poder personal, cuyo ejercicio vitalicio era, a fin de cuentas, su único objetivo.

Como escribió Salvador de Madariaga: «La estrategia política de Franco es tan sencilla como una lanza. No hay acto suyo que se proponga otra cosa que durar. En lo único que piensa el general Franco es en el general Franco».

Paul Preston, en su biografía sobre el personaje, concluye: «Los logros de Franco no eran los de un gran benefactor nacional, sino los de un hábil manipulador del poder que siempre atendió a sus propios intereses».

También Miguel Cabanellas Ferrer, el único general golpista que ponía reparos al caudillaje de Franco, advirtió en 1936 a los otros generales del Alzamiento: «Ustedes no saben lo que han hecho [al elegirlo jefe supremo], porque no lo conocen como yo, que lo tuve a mis órdenes en el ejército de África como jefe de una de las unidades de la columna a mi mando; y si, como quieren, va a dársele en estos momentos España, va a creerse que es suya y no dejará que nadie le sustituya en la guerra ni después de ella, hasta su muerte».

Durar en el mando y no soltarlo en vida. Historiadores, testigos y colaboradores íntimos han constatado este apego personal al poder.

«El Caudillo juega con unos y con otros —escribe su primo Francisco Franco Salgado-Araujo, en 1955—, nada promete, y con su habilidad desconcierta a todos. Él no es más que franquista y será jefe de Estado hasta que muera.»

También el general Kindelán lo dejó escrito en sus memorias: «Es un enfermo de poder, decidido a conservar este mientras pueda, sacrificando cuanto sea posible, ciñéndolo con garras y con pico».

Franco solo era «franquista», incluso antes de que esa palabra fuera acuñada como término político. Admiraba tanto a la aristocracia, era tan dócil y monárquico, que las clases dirigentes españolas le eligieron creyendo que, en cuanto aplastara a las clases trabajadoras, devolvería el poder a la monarquía.

 No fue así. Durante casi cuarenta años se mantuvo en la jefatura del Estado, demostración incontestable de su más que notable habilidad política.

Junto a la represión sistemática de la posguerra, dos factores internacionales perpetuaron el régimen de Franco.

En primer lugar, la guerra fría desatada en Europa tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo se dividió en dos bloques enfrentados y el anticomunismo del régimen franquista prevaleció sobre su carácter totalitario y generó los acuerdos bilaterales firmados con los Estados Unidos en 1953.

 A continuación, el auge y desarrollo de las economías occidentales posibilitó el despegue de la economía española a partir del Plan de Estabilización de 1959, puesto en manos de tecnócratas del Opus Dei que lanzaron los polos de desarrollo siguiendo el modelo francés y las recomendaciones de organismos internacionales como el Banco Mundial.

https://www.casadellibro.com/libro-los-ricos-de-franco/9788418249112/11723178

https://www.cope.es/actualidad/economia/noticias/los-ricos-franco-libro-sobre-grandes-fortunas-creadas-dictadura-20201120_1007663

https://www.huffingtonpost.es/entry/los-ricos-de-franco-conocer-los-hechos-para-que-no-se-repitan_es_5fb5a478c5b6f00bd84d3185

https://www.eldiario.es/politica/ricos-franco-adelanto-nuevo-libro-mariano-sanchez-soler_1_6411466.html

https://www.nodo50.org/latidodelibertad/art_francoricos.htm

2 comentarios

Archivado bajo Sin categoría

2 Respuestas a “Los ricos de Franco

  1. julián

    Pues muchas gracias Mariano por este tema elegido, tan nuevo, tan original, nada obsesivo, como es el tratamiento desde la (ultra) izquierda de un tema que son dos en realidad: los ricos y Franco. Dos en uno.
    Franco no aplastó «a las clases trabajadoras», sino al frente popular, a su carácter tiránico y revolucionario hacia media España. De ahí que esta media España -también de trabajadores- saludase con alborozo exultante su victoria. Hay una sutil diferencia, Mariano.

  2. julián

    Te digo esto último, Mariano, porque lo conozco bien, no ya por (e independientemente de) lo que yo haya leído al respecto, sino porque familiarmente lo conozco. Mis abuelos, tíos-abuelos, etc… formaban parte del bando nacional y a su vez eran clases trabajadoras. Que en dicho bando quedasen encuadrada la obsesión izquierdista, o sea, los ricos, no se debe más que a la furiosa persecución de que eran objeto por la revolución, y a que lógicamente querían conservar sus propiedades, como cualquiera, Mariano.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s