Lágrimas de sombra (Lunara Plaquette, Elche 2018)

Escrito por Pilar Garcia
Lágrimas de sombra es el último poemario que ha publicado Mariano Sánchez Soler con la editorial Frutos del tiempo, colección Lunara plaquette-Cuadernos de poesía. Una plaquette es un pequeño libro con menos de 50 páginas.
He de reconocer que desconocía la faceta poética de este gran escritor. A través de las redes supe de la publicación de Lágrimas de sombra. Pude ver parte del vídeo de la presentación y escuchar las palabras de Mariano, que me emocionaron sobremanera. Conecté con el dolor que transmitían los versos que recitó. Lágrimas de sombra se había convertido en un libro especial en mi vida.
A lo largo de catorce poemas el poeta desnuda su corazón y rememora junto a nosotros un momento de tremendo dolor, la pérdida de un ser querido, el posterior duelo y un intento de levantar el vuelo. Sus versos sobrevuelan esos espacios en un recorrido poético repleto de sensibilidad y sutileza.
Lágrimas de sombra es uno de esos poemarios donde la palabra se torna libre como el verso. De esos que consiguen que durante su lectura percibas la esencia de su poesía. Aquello que hace que te estremezcas cuando interactúas con el artista y el poema.
Hacia la fragilidad de un sentimiento
Consigue Mariano Sánchez Soler con Lágrimas de sombra rozar su piel contra la nuestra, su herida con nuestra herida. Llegan sus versos a lo profundo. Versos en carne viva, dolorosos, de amor, desgarradores, pero siempre bellos. Tal es su enorme capacidad creadora.
Y como Miguel Hernández en estos versos,
donde yo no me hallo no se halla 
hombre más apenado que ninguno.
[…] «Umbrío por la pena»
estremece el poeta en Lágrimas de sombra, ante la perdida y este instante.
Me dicen que ya está,
que la vida se marcha,
se desprende de ti.
Hemos llegado tarde,
te sentencian vestidos
con sayales de ciencia.
[…]Del poema «Desprendimiento»
Mariano Sánchez Soler saca lo más profundo del ser humano a través de sí mismo. Y tiene la grandeza de hacer que brillen, bajo el inmenso dolor que subyace en sus versos, el amor, la amistad y la esperanza. Con una inmensa generosidad que conmueve y remueve, porque en Lágrimas de sombra hay parte de nosotros mismos.
Un monólogo que es un reflejo de sí mismo. Espejo cóncavo y convexo por cuanto conlleva de duelo y de superación. Una experiencia de vida de aquel que nunca está preparado para decir adiós a quien ama y se marcha de forma prematura y dramática.
Otro golpe brutal,
naufragio que despierta
nuestro dolor más claro.
Solo queda vivirnos
en las horas intensas
sin hablar del mañana.
[…] De «Hospital»
 
‘Lágrimas de sombra’, de @msanchezsoler, uno de esos #poemarios donde la palabra se torna libre como el verso. De esos que consiguen que durante su lectura percibas la esencia de su #poesía. @frutostiempoElx #Reseña: @pilar_garcia__. Clic para tuitear  
No faltan las pinceladas a un mar al que tanto alude Mariano Sánchez Soler en su poesía. «Esa tormenta» y «Hospital» son un naufragio, los momentos previos al fatal desenlace, un mar de sufrimiento.
Hay un poema que me parece de una profundidad sublime: «Como un espejo propio». Una vuelta a las raíces, a los orígenes que nos abrazan a la par que nos sumen en cierta angustia vital. Pero que necesitamos para volver al punto de partida.
Sé que os necesito para seguir en pie,
contra el descuido triste de las fotografías,
[…] «Como un espejo propio»
Lágrimas de sombra es un excelente poemario que invito a que lean porque rebosa belleza. La poesía de Mariano Sánchez Soler es arte, porque el arte es un proceso de creación comprometido con la vida misma. La mirada trasciende lo palpable, posee la magia de transformar la palabra más allá de sí misma.
Ya no descarto nada, solo tiemblo.
Cada día me digo al levantarme
que si lo intento puedo ser feliz,

BOCETO EN EL AIRE

No puedes hacer planes,

aprovecha el momento,

vívelo intensamente

sin derramar las horas,

construyendo el dibujo

de la felicidad…

un boceto en aire.

Vete con tus amigos,

pon música y cerveza

a esta verdad amarga.

Disfruta de la vida

que te queda, que tienes,

porque ya se prepara

la tristeza final

contra la que el amor

no es capaz de hacer nada.

Articulo del periodico el mundo De Miquel Sánchis

Llegan Esther Abellán y Mariano Sánchez Soler con buen humor para hablar de los dos poemarios que presentan. El jueves, en la librería Ochenta Mundos, se expondrán ante el público por los versos que han dedicado al dolor de la pérdida.

Lágrimas de sombra es el trabajo con el que Sánchez se ha enfrentado a la pérdida de su mujer por un cáncer. «Es la continuación de Desprendimiento, un libro que escribí en un momento de crisis personal que coincidió con la enfermedad de mi mujer. Y le quité los tres o cuatro que eran más directos y desesperados», explica.

La idea del anterior trabajo era que se publicara en vida de Ana Paula. Un último regalo que acompañó el largo proceso de tratamiento del cáncer. «Necesitaba escribir esto pero no como una terapia. Estaba haciendo un libro porque escribía lo que para mí era muy importante. Y fue muy duro», recuerda.

Aquellos poemas que descartó en su momento, al revisarlos ahora para Lágrimas de sombra, le removieron todo el pasado, «es como si te clavaran un cuchillo». Porque lo que sabía también es que «el olvido es una falacia, no existe. Es imposible». Frente a eso, las letras como salvación y proceso comunicativo: «Si estaba en un pozo, necesitaba escribir cosas que me dieran esperanza para seguir adelante. Esto no es un diario, no escribo como terapia. Escribo para que lo lea la gente. Y no sabía cuándo y cómo se publicaría pero tenía claro que saldría».

Después de treinta años juntos y «derramar todas las lágrimas, lo que queda es vivir. Por eso son poemas donde está el dolor pero hay una salida». Porque Sánchez tenía claro que, aparte de estar dirigidos para sus hijas, podían servir a otras personas «porque es una forma de entender el dolor y la vida». En esta presentación que tienen el jueves sabe que la emoción se palpará, «será emotivo en lo positivo».

«Cuando te sucede esto, se cae todo el sistema. Porque en la muerte del padre o madre, estás en tu vida, pero cuando es tu pareja, es con la organización de tu vida. Por eso dice que en los momentos más profundos de dolor no podía ponerse ante la hoja en blanco, «escribía cuando ya había habido una reflexión, cuando tenía claro lo que estaba sucediendo. Siempre he escrito en clave literaria: con la métrica o la sonoridad. Y si realmente es un libro, es por culpa del editor, de Javier Cebrián». Por eso recuerda que cuando escribió su primer libro de poesía, en 1978, «era la posibilidad de comunicar esa expresión literaria tan complicada lo que me impulsaba»

Inevitable

Que el dolor en la vida es algo inevitable podría ser el punto en común con el poemario de Abellán, 4º sin ascensor. La propia autora considera que es natural «cuando tienes una edad concreta y te han pasado muchas cosas en la vida». De ahí que enumere desde la propia muerte a un divorcio como ejemplos que cualquiera puede vivir. Esa clase de crisis «que se mantienen escondidas» son las protagonistas en ambas. Por eso ve más similitudes que diferencias en ambos libros.

«Mi poemario es una reflexión sobre una situación donde el amor lo inunda todo», razona Abellán, «pero todos los poemas tienen algún verso que hace referencia al pasado». Y ese pasado, subraya, no es precisamente un paraíso, «venimos de la vida real, con todo lo que eso conlleva».

En el debate de cómo trasladar el dolor personal a un medio de difusión, Sánchez rechaza la idea de espectáculo: «Cuando escribes tienes que contar tu verdad. El problema de esta sociedad es que esconde el dolor y cuando lo muestra es como una ficción». Y ahí tercia Abellán para incidir en que este suele presentar como algo «lejano». De ahí su compañero retoma el hilo para señalar que «es algo vital porque la poesía si sirve para algo es para decir la verdad».

Una idea en la que coincide Abellán: «Yo no sé escribir otra cosa que no sea la verdad». Por eso cuando se refiere a su forma de enfrentarse al oficio, lo describe como una forma «de expresar lo que me preocupa, reflexionar o tener un diálogo conmigo misma. También soy consciente de que cuando lo compartes, ese diálogo lo puede tener otra persona. Los sentimientos siempre son trasladables a otro. Y son cosas que a cualquier ser humano le pasa».

Abellán insiste en la idea del diálogo esta vez como sistema para evitar los clichés. «Nacen como un diálogo que necesitas decir. Y mi lenguaje natural es la poesía. Es más fácil decirlo en un poema que con el lenguaje normal porque creo que llega más allá. Y ayuda a la reflexión y a la intimidad».

En su caso, el cambio de residencia fue el punto de partida con el que se lanzó: «Coincide con mi cambio de vida porque empiezo a vivir en Alicante y me enfrento a su día a día». Ella, que se reconoce «no muy urbanita, me gusta más el campo y la naturaleza», decide reflejar todo lo que, además, en su vida estaba cambiando. De todos esos cambios, lo que tiene claro que tenía más impacto era lo emocional, «el que había de puertas para adentro y esa mirada es lo que cuenta 4º sin ascensor, que lo estás diciendo a la persona que amas y al mismo tiempo eso tan íntimo se lo cuentas al lector»

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